Guadalajara — Histórico
Palacio de Gobierno de Jalisco
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Donde Hidalgo decretó el fin de la esclavitud, Orozco pintó la independencia como un incendio.
Historia
El Palacio de Gobierno de Jalisco se construyó entre 1750 y 1790, combinando el barroco y el neoclásico del siglo XVIII en su fachada de cantera. Más allá de su belleza, es un edificio cargado de historia nacional: aquí Miguel Hidalgo promulgó en 1810 su decreto para abolir la esclavitud. Décadas después, en 1858, Benito Juárez instaló brevemente la presidencia de la República en estos muros, que durante esos meses funcionaron como Palacio Nacional.
Sede del poder ejecutivo del estado hasta tiempos recientes, parte del inmueble alberga hoy el Museo de Palacio de Gobierno. Su valor reside tanto en la piedra como en los acontecimientos que cobija: pocos lugares de México concentran en un mismo patio la Independencia, la Reforma y, ya en el siglo XX, la mirada crítica del muralismo. Caminar por sus galerías es recorrer las grandes encrucijadas del país.

Qué ver y hacer
El imán es la escalera principal, decorada por José Clemente Orozco entre 1936 y 1939. La bóveda la domina Hidalgo incendiario, donde el cura aparece como una llama que avanza en la lucha libertaria, antorcha en mano; los muros laterales, El Circo Político y Las Fuerzas Tenebrosas, completan una de las obras más feroces y políticas del muralismo. Es el mural más grande del edificio y conviene contemplarlo desde varios ángulos.
La entrada al Palacio es gratuita. Además de la escalera, vale la pena asomarse al antiguo Recinto del Congreso, donde otro mural de Orozco rinde homenaje a Hidalgo legislador y a Benito Juárez. Por su ubicación frente a la Plaza de Armas, junto a la Catedral, el Palacio encaja perfecto en un paseo a pie por el primer cuadro de la ciudad.

Referencias