Guanajuato — Mina
Templo y Mina La Valenciana
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En lo alto del cerro, una iglesia churrigueresca financiada por la mina más rica de Guanajuato, junto a una bocamina que aún puede visitarse.
Historia
El Templo de San Cayetano, conocido como la Iglesia de la Valenciana, lo mandó construir Antonio de Obregón y Alcocer, primer conde de Valenciana y dueño de la mina. La obra inició en 1775 y concluyó en 1788, aunque quedó inacabada: le falta la torre del lado derecho. Se levantó junto a la mina La Valenciana, la más rica de Guanajuato, sobre la veta principal de plata que dio fortuna a la región.
Está dedicado a San Cayetano, patrono de los mineros. Su fachada, labrada en cantera, es considerada uno de los máximos exponentes del barroco churrigueresco mexicano, con tres cuerpos ricamente decorados con columnas, relieves vegetales y esculturas de santos. La riqueza de la plata permitió un interior igualmente extraordinario, con retablos de madera dorada.

Qué ver y hacer
En el interior destacan los retablos cubiertos de oro, un púlpito con incrustaciones de marfil y pinturas del siglo XIX. El órgano del templo es notable por su historia y su sonido. La portada exterior, finamente labrada, merece una observación detenida: es una de las cumbres del arte virreinal en México y la razón principal de la visita a este barrio en lo alto del cerro.
El conjunto se complementa con la visita a la mina. La cercana Bocamina San Ramón ofrece descensos guiados que permiten entender cómo era la vida y el trabajo en los tiros de plata que sostuvieron la economía de Guanajuato. Combinar el templo y la bocamina da una imagen completa del binomio que definió la ciudad: la fe y la minería.

Referencias