Mazatlán — Paseo
Malecón de Mazatlán
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Uno de los malecones más largos del mundo, el de Mazatlán es un paseo continuo entre el mar y la ciudad, jalonado de esculturas.
Historia
El malecón no nació como zona de esparcimiento, sino como un dique para evitar inundaciones en la década de 1830. Sobre ese terraplén se fue formando un espacio urbano que la ciudad adoptó para pasear. La primera sección corresponde a lo que hoy es Olas Altas, en el viejo Mazatlán, una de las primeras zonas del puerto con alumbrado público.
Con motivo del centenario de la Independencia se construyeron el Paseo del Centenario y el Paseo Claussen, en el tramo que va del faro a Olas Altas. En 2014 se renovó con palmeras iluminadas y bancas de mármol que le dieron un aire tropical. Hoy se extiende por varios kilómetros en sucesivas secciones, desde el Centro Histórico hasta el norte de la ciudad.

Qué ver y hacer
A lo largo del andador se reparten esculturas y monumentos que cuentan la historia y las tradiciones del puerto, entre ellos el Monumento al Pescador, uno de los símbolos de Mazatlán. El paseo es amplio y bien cuidado, perfecto para caminar, correr, andar en bicicleta o patinar mientras se contempla el Pacífico, especialmente al atardecer.
El malecón está lleno de restaurantes, bares y carritos de mariscos donde probar aguachiles y ceviches con vista al mar. Conviene recorrerlo temprano para hacer ejercicio con tranquilidad y volver al caer la tarde, cuando se llena de familias y la puesta de sol tiñe el cielo. Una pulmonía es la manera más mazatleca de recorrer sus tramos más largos.

Referencias