Monterrey — Arte
MARCO
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Tras una fachada sobria de muros de color se esconde uno de los museos de arte contemporáneo más importantes de América Latina, anunciado desde la calle por una paloma de bronce de cuatro toneladas.
Arquitectura
El MARCO, Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey, abrió sus puertas el 28 de junio de 1991 y lleva la firma inconfundible de Ricardo Legorreta, heredero de la tradición de muros, color y luz que Luis Barragán había vuelto un lenguaje mexicano. El edificio ocupa unos 16,000 metros cuadrados, de los cuales cerca de 5,000 se destinan a once salas de exhibición. Su planta gira en torno a un patio central con un espejo de agua, un recurso muy de Legorreta: el agua quieta que duplica los muros y la luz, y que vuelve la circulación por el museo una experiencia casi contemplativa.
El espejo de agua no es solo decorativo. Periódicamente cobra vida con una pieza sonora y visual que sorprende al visitante desapercibido, integrando la arquitectura misma al programa artístico del museo. Es un edificio que entiende el silencio y la pausa como parte de la obra.

Qué ver y hacer
Antes de entrar, conviene detenerse en la esquina de Zuazua y Jardón. Allí se alza 'La Paloma', la escultura de bronce del artista Juan Soriano que se ha convertido en símbolo del museo y casi en mascota de la ciudad. Es una paloma abstraída, de líneas redondeadas y monumentales, que se eleva alrededor de seis metros sobre la plaza y pesa cerca de cuatro toneladas. A pesar de su masa, transmite una ligereza desconcertante, como si estuviera a punto de despegar.
Dentro, el MARCO no posee una colección permanente al estilo tradicional, sino que apuesta por una programación de exposiciones temporales que ha traído a Monterrey lo mejor del arte contemporáneo latinoamericano e internacional. El museo cuenta además con auditorio, tienda y restaurante, de modo que la visita admite extenderse sin prisa. Vale la pena consultar la cartelera antes de ir, ya que la oferta cambia a lo largo del año.
Su ubicación es otra ventaja. El MARCO se encuentra a un costado de la Catedral Metropolitana, dentro del radio de la Macroplaza, de manera que puede encadenarse fácilmente con un recorrido por el centro histórico y el Faro del Comercio en una sola jornada.

Referencias