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Qué Hacer — Querétaro

Querétaro

Cantera rosa, barroco profuso y la historia de México escrita en sus plazas: Querétaro es un Centro Histórico para caminar despacio.

Preguntas frecuentes

Lo que la gente pregunta sobre Querétaro

¿Qué es lo más importante que ver en Querétaro?

El Centro Histórico, Patrimonio Mundial de la UNESCO, es imprescindible: el Acueducto de los Arcos, el Templo de Santa Rosa de Viterbo, el ex convento de la Santa Cruz, el Teatro de la República y el Jardín Zenea. Suma el Cerro de las Campanas y, fuera de la ciudad, la Peña de Bernal y la Ruta del Queso y el Vino para entender de verdad el estado.

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¿Cuántos días necesito para conocer Querétaro?

Con un día completo cubres el Centro Histórico a pie: los templos barrocos, el Teatro de la República, el Jardín Zenea, el acueducto y el Mirador de los Arcos. Con dos o tres días sumas el Cerro de las Campanas y escapadas a la Peña de Bernal, Tequisquiapan y la Ruta del Queso y el Vino, que por sí solas merecen una jornada.

Itinerario de un día
¿Qué hacer en Querétaro gratis?

Mucho del encanto queretano no cuesta nada: caminar el Centro Histórico, entrar a los templos barrocos, recorrer el tramo del acueducto, subir al Mirador de los Arcos al atardecer y pasar el rato en el Jardín Zenea y la Plaza de Armas. El Cerro de las Campanas, como parque, también es un plan económico y al aire libre.

Planes gratis
¿Qué hacer en Querétaro con niños?

Los espacios abiertos funcionan muy bien en familia: el Jardín Zenea con sus globeros, los senderos del Cerro de las Campanas y la caminata frente al acueducto. Fuera de la ciudad, subir el sendero accesible de la Peña de Bernal y pasear por los portales de Tequisquiapan son planes que entretienen a chicos y grandes.

Planes con niños
¿Qué hacer en Querétaro de noche?

El Centro Histórico se ilumina y se anima por la tarde-noche: cena bajo los portales de la Plaza de Armas, recorre los andadores peatonales y sube al Mirador de los Arcos cuando el acueducto se enciende. El Jardín Zenea suele tener ambiente y música, y la zona del Centro concentra bares y cafés para cerrar la jornada.

La noche
¿Qué hacer cerca de Querétaro?

Las mejores escapadas están a menos de una hora: la Peña de Bernal, uno de los monolitos más grandes del mundo, el Pueblo Mágico de Tequisquiapan con sus portales y aguas termales, y la Ruta del Queso y el Vino por Ezequiel Montes y Colón. Todas se combinan bien en uno o dos días desde la capital.

Escapadas cerca

Por Qué Hacer · Actualizado en junio de 2026

Querétaro guarda en cuatro kilómetros cuadrados uno de los conjuntos coloniales mejor conservados de México, Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 1996. Aquí el acueducto de 74 arcos atraviesa la ciudad, los templos barrocos brillan con hoja de oro y en el Cerro de las Campanas se decidió el destino de un imperio. Es, además, la puerta a la Peña de Bernal y a una ruta de queso y vino que ha vuelto al Bajío un destino enológico.

01Acueducto de Querétaro (Los Arcos)

Acueducto de Querétaro (Los Arcos), Querétaro

Sus 74 arcos de cantería rosa, cruzando la ciudad a casi 29 metros de altura, son el símbolo indiscutible de Querétaro.

A principios del siglo XVIII, Querétaro carecía de un servicio de agua potable saludable: los viejos canales conducían aguas sucias contaminadas por los obrajes. Para resolverlo, el benefactor de la ciudad Juan Antonio de Urrutia y Arana, marqués de la Villa del Villar del Águila, financió la construcción del acueducto, levantado entre 1726 y 1738. La tradición popular añade un toque romántico: se dice que el marqués pagó la obra a petición de sor Marcela, una monja capuchina del convento de San José, de quien estaría enamorado.

El resultado fue una de las grandes obras hidráulicas de la Nueva España. El agua corría por un caño de poco más de un metro de ancho sostenido por una sucesión de arcos de cantería rosa apoyados en pilastras de base cuadrada de más de tres metros y medio por lado. La estructura recorre unos 1,298 metros y se convirtió desde entonces en la imagen de la ciudad. Forma parte de la zona declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1996.

Fuente: INAH — Acueducto de Querétaro

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02Centro Histórico de Querétaro

Centro Histórico de Querétaro, Querétaro

Cuatro kilómetros cuadrados de calles coloniales, plazas y templos barrocos forman uno de los conjuntos urbanos mejor conservados de México.

El Centro Histórico de Querétaro fue inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO en diciembre de 1996. La ciudad colonial tiene la singularidad de conservar su núcleo indígena de calles serpenteantes junto a los barrios trazados con plan geométrico por los conquistadores españoles. Otomíes, tarascos, chichimecas y españoles cohabitaron en ella, y de su edad de oro en los siglos XVII y XVIII proceden los numerosos edificios civiles y religiosos de estilo barroco que la definen.

La UNESCO reconoció dos valores principales: la traza urbana mestiza del siglo XVI y la arquitectura barroca de los siglos XVII y XVIII. El casco antiguo abarca un área cercana a cuatro kilómetros cuadrados y reúne alrededor de 1,400 monumentos históricos protegidos. Esa concentración explica que recorrer el Centro sea, literalmente, caminar entre cuatro siglos de historia condensada en unas pocas cuadras de cantera.

Fuente: UNESCO — Zona de Monumentos Históricos de Querétaro

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03Templo de Santa Rosa de Viterbo

Templo de Santa Rosa de Viterbo, Querétaro

Considerado la máxima expresión del barroco queretano, asombra por sus contrafuertes esculpidos y sus retablos cubiertos de oro.

El conjunto nació a finales del siglo XVII como beaterio dedicado a la formación de niñas, en honor a santa Rosa de Viterbo. La construcción del templo actual comenzó en 1728 bajo la dirección del arquitecto Ignacio Mariano de las Casas y concluyó hacia 1752. El resultado es una de las obras más representativas del barroco novohispano, en la que se mezclan la decoración vegetal y los estípites característicos con influencias que algunos describen como manieristas en su torre y fachada.

El templo y su antiguo convento forman parte de la zona de monumentos históricos de Querétaro declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1996. Con el tiempo, la sección conventual cambió de uso y hoy alberga dependencias culturales del estado. La pieza ha sobrevivido como testimonio del esplendor artístico que alcanzó la ciudad en el siglo XVIII, cuando talleres locales producían retablos, esculturas y orfebrería de altísima calidad.

Fuente: Templo de Santa Rosa de Viterbo — Wikipedia

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04Templo y ex convento de la Santa Cruz

Templo y ex convento de la Santa Cruz, Querétaro

Sobre el cerro del Sangremal, este convento del siglo XVII fue testigo del fin del Segundo Imperio y guarda el enigmático árbol de las cruces.

El conjunto se levantó en el cerro del Sangremal, sitio que la crónica liga a la batalla de 1531 en la que, según la tradición, los chichimecas detuvieron su ataque al ver una cruz en el cielo. De ahí nació la devoción a la Cruz de los Milagros y, con el tiempo, el convento franciscano, que funcionó como colegio de propaganda fide para la evangelización del norte. Durante la guerra de Independencia sirvió como prisión del corregidor Miguel Domínguez.

Su episodio más célebre ocurrió en 1867: durante el sitio de Querétaro, el convento fue cuartel general y luego prisión del emperador Maximiliano de Habsburgo antes de su fusilamiento en el cercano Cerro de las Campanas. Aquel desenlace selló el fin del Segundo Imperio y el triunfo de la República. Hoy el recinto conserva su iglesia barroca, los claustros y el huerto que lo han vuelto uno de los lugares con más leyendas de la ciudad.

Fuente: Templo y exconvento de la Cruz — Wikipedia

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05Cerro de las Campanas

Cerro de las Campanas, Querétaro

El sitio donde cayó el Segundo Imperio es hoy un Parque Nacional coronado por una estatua colosal de Benito Juárez.

El Cerro de las Campanas marca uno de los momentos decisivos de la historia mexicana: al amanecer del 19 de junio de 1867 fueron fusilados aquí el emperador Maximiliano de Habsburgo y los generales Miguel Miramón y Tomás Mejía, lo que selló el triunfo de la República sobre el Segundo Imperio. El nombre del cerro proviene de una leyenda según la cual ciertas piedras del lugar, por su aleación mineral, suenan como campanas al golpearlas.

Para honrar la memoria del episodio se erigieron monumentos de signo opuesto. En 1900 el gobierno de Austria mandó construir una capilla en el punto exacto de los hechos, con una cruz hecha con madera del barco que trajo a Maximiliano a México. En 1967, al cumplirse el centenario del triunfo republicano, se levantó una monumental estatua de Benito Juárez de unos 13 metros de altura. El cerro es hoy Parque Nacional y sede de la Universidad Autónoma de Querétaro.

Fuente: Cerro de las Campanas — Wikipedia

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06Teatro de la República

Teatro de la República, Querétaro

Pocos edificios concentran tanta historia mexicana: aquí se juzgó a Maximiliano y se firmó la Constitución de 1917.

La construcción del teatro se inició en 1845 por iniciativa del gobernador Héctor Flores y se inauguró en 1852 con el nombre de Gran Teatro de Iturbide. En mayo y junio de 1867, sus instalaciones albergaron el consejo de guerra que juzgó y condenó a muerte a Maximiliano de Habsburgo y a los generales Miramón y Mejía; el 14 de junio se dictó la sentencia. Desde 1922 lleva su nombre actual, Teatro de la República, en alusión al peso histórico del recinto.

Su capítulo más trascendente llegó con la Revolución. El Congreso Constituyente se instaló aquí en diciembre de 1916 y, tras semanas de debate, la nueva Constitución se firmó el 31 de enero de 1917, carta magna que aún rige al país. En 1929 el mismo escenario acogió la convención que dio origen al Partido Nacional Revolucionario, antecedente del PRI. Es difícil hallar otro teatro donde se hayan tomado tantas decisiones que cambiaron a México.

Fuente: Teatro de la República (Querétaro) — Wikipedia

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07Jardín Zenea y Plaza de Armas

Jardín Zenea y Plaza de Armas, Querétaro

El jardín porfiriano con kiosco art nouveau y la sobria Plaza de Armas son el gran punto de encuentro de los queretanos.

El Jardín Zenea ocupa lo que fueron el huerto y el cementerio del templo de San Francisco. En el siglo XVIII se le conocía como Plaza de San Francisco y, coloquialmente, Plaza de Abajo. Tras las convulsiones del siglo XIX quedó como terreno baldío usado como mercado dominical, hasta que en 1874, siendo gobernador Benito Santos Zenea, se inició la construcción del jardín público que hoy lleva su nombre en su honor.

En 1881 se instaló en el centro una fuente de hierro coronada por la figura de la diosa Hebe, donada por la familia Rubio, dueña de la Fábrica El Hércules, donde se fundió la pieza. Durante el Porfiriato se colocó el kiosco de estilo art nouveau de inspiración francesa que se ha vuelto una de sus señas visuales. A un paso, la Plaza de Armas conserva un aire más sobrio y señorial, completando el corazón cívico del Centro.

Fuente: Jardín Zenea — Wikipedia

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08Museo Regional de Querétaro

Museo Regional de Querétaro, Querétaro

En el antiguo convento franciscano de Santiago, el museo del INAH narra la historia del estado desde la época prehispánica hasta la República.

El museo ocupa el ex convento de San Francisco, originalmente el convento franciscano de Santiago, que desde el siglo XVI funcionó como centro rector de la vida social de Querétaro y articulador del espacio urbano. El conjunto tuvo varias etapas constructivas y su aspecto actual corresponde al siglo XVIII. Su acervo arranca en una colección de pintura de la Academia de San Carlos donada en 1910, con obras de maestros novohispanos como Miguel Cabrera.

Tras la Revolución y la rebelión cristera, esa colección se sumó a piezas de iglesias y bibliotecas conventuales para fundar el Museo Regional de Querétaro en el ex convento, gracias al impulso de Germán Patiño, figura clave en la protección del patrimonio local. El museo pasó a formar parte del INAH al crearse este instituto en 1939. Es hoy el museo más antiguo e importante del estado, con un recorrido que abarca arqueología, historia y arte virreinal.

Fuente: INAH — Museo Regional de Querétaro

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09Peña de Bernal

Peña de Bernal, Querétaro

Uno de los monolitos más grandes del mundo vigila un Pueblo Mágico de calles empedradas y casas de colores.

La Peña de Bernal, en el municipio de Ezequiel Montes, es una colosal roca de unos 288 metros de altura con más de diez millones de años de antigüedad. Tradicionalmente se le considera el tercer monolito más grande del mundo, después del Peñón de Gibraltar y el Pan de Azúcar de Río de Janeiro, aunque mediciones recientes de la UNAM han alimentado el debate sobre su lugar exacto en ese ranking por su altitud sobre el nivel del mar.

A sus pies se asienta San Sebastián Bernal, fundado a mediados del siglo XVII y reconocido como Pueblo Mágico por la Secretaría de Turismo. El pueblo conserva calles empedradas, casas de colores y una atmósfera tranquila que contrasta con la imponencia de la roca. La combinación de naturaleza monumental y pueblo colonial lo ha convertido en una de las escapadas más populares desde la ciudad de Querétaro y desde la propia Ciudad de México.

Fuente: Peña de Bernal — Wikipedia

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10Ruta del Queso y el Vino

Ruta del Queso y el Vino, Querétaro

El Bajío se volvió tierra de vino: un circuito por viñedos y queserías que ha hecho de Querétaro un destino enológico.

La vocación vitivinícola de Querétaro despegó en la década de 1970 con la fundación de viñedos pioneros como La Redonda y Freixenet México, que apostaron por producir vinos espumosos de calidad aprovechando el clima y los suelos del Valle de Bernal y de Ezequiel Montes. A la par, familias suizas y francesas trajeron técnicas artesanales que dieron pie a quesos como el gouda y el provolone, consolidando una tradición lechera y quesera en la región.

En 2006 esa oferta se formalizó como la Ruta del Queso y el Vino, articulando más de treinta viñedos y una decena de queserías en municipios como Tequisquiapan, Ezequiel Montes, El Marqués y Colón. La iniciativa convirtió un paisaje semidesértico en uno de los polos enoturísticos más dinámicos del país, donde catas, recorridos por bodegas y degustaciones de queso se combinan con la visita a pueblos y a la Peña de Bernal.

Fuente: Ruta del Queso y Vino — Sitio oficial

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11Tequisquiapan

Tequisquiapan, Querétaro

Pueblo Mágico de portales y aguas termales que presume ser el corazón geográfico del país.

El nombre de Tequisquiapan procede del náhuatl y alude al tequesquite y a las aguas, en referencia a sus tradicionales manantiales termales. El pueblo creció en torno a esas aguas y a la Plaza Miguel Hidalgo, presidida por el templo de Santa María de la Asunción y rodeada de portales. Su tranquilidad y su belleza colonial le valieron el nombramiento de Pueblo Mágico por la Secretaría de Turismo.

Un capítulo singular de su historia es el monumento al Centro Geográfico de la República Mexicana, que el presidente Venustiano Carranza mandó erigir en 1916 al declarar a este punto como centro del país. Más que un dato estrictamente geográfico, se trata de un hito histórico y simbólico que la localidad ha hecho suyo, y que hoy figura como una de sus curiosidades más visitadas a pocas calles de la plaza principal.

Fuente: SECTUR — Tequisquiapan, Querétaro

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12Mirador de los Arcos

Mirador de los Arcos, Querétaro

Un balcón urbano frente al acueducto que regala la postal más fotografiada de Querétaro, sobre todo al atardecer.

El Mirador de los Arcos se ubica en la zona de La Santa Cruz, en lo alto, frente al tramo monumental del acueducto. Su razón de ser es justamente la vista: una explanada con barandales que funciona como un gran balcón desde el cual se aprecia la totalidad de la estructura de 74 arcos que define la silueta de la ciudad. Es un espacio público pensado para contemplar el paisaje urbano que mezcla la cantera virreinal con la ciudad moderna que se extiende detrás.

Aunque es un punto sencillo, se ha vuelto uno de los lugares más emblemáticos para visitantes y locales por su panorámica del acueducto y del Centro. Por su cercanía con el convento de la Santa Cruz, en el mismo cerro del Sangremal, forma parte natural de un recorrido que enlaza la historia del sitio de Querétaro con la imagen más reconocible de la urbe.

Fuente: El Universal Querétaro — Mirador de los Arcos

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A la mesa

Comer en Querétaro

La cocina queretana es de raíz bajía y otomí, sencilla y de sabor casero. El plato emblema son las enchiladas queretanas: tortillas bañadas en salsa de chile guajillo, dobladas y servidas con papa, zanahoria, lechuga, queso y crema. Las gorditas de migajas —masa de maíz blanco con chicharrón o queso, acompañadas de nopales y salsa de molcajete— son antojo de mercado. Prueba también el nopal en penca, herencia indígena, y la sopa queretana. De postre, las nieves de mantecado, cremosas de leche, crema y huevo, en sabores como canela, limón o vainilla, cierran cualquier paseo por el Centro.