Querétaro — Convento
Templo y ex convento de la Santa Cruz
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Sobre el cerro del Sangremal, este convento del siglo XVII fue testigo del fin del Segundo Imperio y guarda el enigmático árbol de las cruces.
Historia
El conjunto se levantó en el cerro del Sangremal, sitio que la crónica liga a la batalla de 1531 en la que, según la tradición, los chichimecas detuvieron su ataque al ver una cruz en el cielo. De ahí nació la devoción a la Cruz de los Milagros y, con el tiempo, el convento franciscano, que funcionó como colegio de propaganda fide para la evangelización del norte. Durante la guerra de Independencia sirvió como prisión del corregidor Miguel Domínguez.
Su episodio más célebre ocurrió en 1867: durante el sitio de Querétaro, el convento fue cuartel general y luego prisión del emperador Maximiliano de Habsburgo antes de su fusilamiento en el cercano Cerro de las Campanas. Aquel desenlace selló el fin del Segundo Imperio y el triunfo de la República. Hoy el recinto conserva su iglesia barroca, los claustros y el huerto que lo han vuelto uno de los lugares con más leyendas de la ciudad.

Qué ver y hacer
La visita guiada es muy recomendable, pues permite recorrer los claustros, las celdas y el sistema de distribución de agua que abastecía al convento desde el acueducto. El guía suele relatar los pasajes históricos del sitio de Querétaro y las leyendas que rodean la presencia de Maximiliano. Desde lo alto del Sangremal se obtienen, además, buenas vistas de la ciudad y del propio acueducto que corre ladera abajo.
El protagonista es el árbol de las cruces, en el huerto del convento: una acacia cuyas espinas crecen en forma de cruz, cada una con tres puntas menores que evocan los clavos de la crucifixión. La leyenda lo atribuye al bastón que fray Antonio Margil de Jesús habría clavado en el suelo. Especialistas de la UNAM lo han identificado como una acacia de tres espinas; sea ciencia o milagro, es la imagen que mejor resume el misterio del lugar.

Referencias